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Hacer reformas y no morir en el intento

Te damos algunas recomendaciones a tener en cuenta antes y durante el proceso de reformar tu casa.

Está comprobado que hacer obras es una de las principales causas de estrés, porque alteran tu vida cotidiana, suelen alargarse más de lo previsto y muy a menudo terminan costando más dinero de lo que teníamos presupuestado. En resumen, es un proyecto que comienza como una ilusión pero puede acabar convirtiéndose en una pesadilla.

Lee estas recomendaciones con atención, te ayudarán a vivir la experiencia de hacer reformas de una manera más agradable.

  • Sé paciente Que tus ganas de empezar las obras o cumplir el calendario que habías previsto no te hagan tomar decisiones precipitadas. Todo el tiempo que dediques a analizar a fondo tus necesidades, definir el proyecto de reforma y elaborar un presupuesto detallado será la mejor inversión. No permitas que ningún operario entre a trabajar en tu casa sin tener totalmente cerrado el proyecto de reforma y el presupuesto.
  • ¿Por qué quieres hacer la reforma? Hacer una reforma supone una inversión importante de tiempo y dinero y sabemos que puede ser muy estresante. Así, no es lo mismo reformar la vivienda donde vives, que reformarla para ponerla a la venta o en alquiler. En el primer caso, priorizarás tus gustos y necesidades personales. En el segundo, deberás hacer una reforma más impersonal.
  • Piensa qué necesitas Si has pensado en hacer una reforma, será porque quieres cambiar los baños, la cocina, poner ventanas de aluminio, un suelo nuevo, pintar, actualizar las instalaciones de agua, luz y calefacción, o incluso modificar la distribución de la vivienda. Aunque contrates los servicios de un arquitecto o interiorista, comienza a planificar la reforma haciendo una lista de tus necesidades y de las mejoras que necesita tu vivienda, porque nadie las conoce mejor que tú.
  • Fija tu presupuesto Procura no excederte en el dinero que dediques a la reforma, fija un presupuesto que tu situación económica pueda asumir. Si ves que no puedes hacer de golpe todo lo que querías, antes de pedir un crédito al banco, plantéate reformar tu vivienda por fases. Trabaja con un presupuesto cerrado, que incluya el detalle de todos los gastos, y añade un 10% para gastos no previstos. De esta manera evitarás salirte del presupuesto y, si haces tan bien el trabajo que no hay imprevistos, tendrás ahorrado un 10%.
  • Contrata un profesional: Especialmente en el caso de las reformas integrales, es muy recomendable contratar los servicios de un arquitecto o interiorista que redacte el proyecto de reforma. Mucho mejor si se trata de un profesional recomendado, para evitar sorpresas. Si hace bien su trabajo, se ocupará de trasladar tus necesidades al proyecto, aportará buenas ideas, se relacionará con los industriales, te ayudará a controlar el presupuesto y dirigirá las obras. Si estás en buenas manos, será un dinero muy bien invertido que verás en el resultado final de la reforma.
  • Compara precios Tanto si quieres cerrar un presupuesto con una sola empresa que se encargue del proyecto y la obra, como si contratas proyecto y obra por separado, o trabajas con varios proveedores (interiorista/arquitecto, albañil, fontanero, pintor, herrero, carpintero, compra de materiales, etc), es importante que pidas más de un presupuesto para poder comparar precios y negociar. Esto es importante no solo por el precio, sino por la tranquilidad de haber hecho una buena elección después de comparar entre varias opciones.
  • Protégete con contratos: Firma contratos donde figuren los presupuestos detallados, calendario de entregas, calidades y condiciones de pago, así como cláusulas de penalización por incumplimiento. Pide a tus proveedores que anexen al contrato su seguro de responsabilidad civil, así como los certificados de estar al corriente de pago con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social. Se trata de documentación requerida habitualmente en las empresas del sector de la construcción.
  • Genera un buen ambiente Si confías en las personas a las que has encargado el trabajo, transmíteles respeto, seguridad y confianza. Sé exigente con la calidad de los trabajos, defiende tu presupuesto y el calendario de la reforma, pero no pierdas la actitud positiva.
  • Cumple con los permisos municipales Si quieres evitar contratiempos innecesarios, es importante tramitar la obtención de una licencia de obras. En muchos casos, se podrá ocupar el arquitecto o interiorista que contrates para redactar el proyecto y dirigir las obras. La licencia de obras es necesaria para que la obra cuente con todas las garantías legales, evitando de esta manera posibles denuncias por ruidos o desescombro, que pueden provocar la paralización de las obras y también multas económicas.

Hacer reformas y no morir en el intento es posible. Para conseguirlo es necesario que te tomes el tiempo que sea necesario antes de comenzar las obras, que identifiques tus necesidades y estudies cuánto dinero podrás dedicar a la reforma. A partir de aquí, conviene elegir muy bien los profesionales que te acompañarán durante todo el proceso, firmar en ella contratos con el detalle de los trabajos y los presupuestos, y obtener los permisos municipales que correspondan. Pero sobre todo, conviene que mantengas una actitud positiva para mantener a raya el famoso estrés que se apodera de todo aquel que decide reformar su casa.

Texto escrito por Eduard Conti, economista