Visitar la vivienda:
¿qué debes tener en cuenta?

¡Vas a ver el piso que te gusta! ¿Qué preguntar? Todo lo que observes te ayudará a tomar la decisión correcta.

¡Por fin has quedado para visitar la vivienda que te gusta! Bien, pues prepárate, debes poner toda tu atención tanto en el interior como en el exterior.

Veamos qué necesitas llevarte:

  • libreta y bolígrafo para tomar notas
  • una cámara de fotos
  • un metro para tomar medidas

Todos los detalles que puedas observar de la vivienda, te permitirán hacerte una idea de su estado en general. Es recomendable tener claros los puntos fuertes y débiles del inmueble, ya que eso te ayudará a tomar una mejor decisión. Hazte una lista:

  • Los puntos fuertes o positivos son aquellos que consideras imprescindibles. Por ejemplo: disponer de ascensor, plaza de garaje, baño adaptado a personas con movilidad reducida, terraza...
  • Los puntos débiles o no tan positivos podrían ayudarte cuando negocies el precio de venta, en el caso de la compra, o la renta mensual, en el caso del alquiler. Por ejemplo: si no hay donde aparcar, si el piso necesita reparaciones...

Sea con intermediarios o sin su ayuda, si vas a visitar una vivienda de segunda mano, es necesario que tengas en cuenta estos puntos:

  • Si puedes, visita el inmueble varias veces, en diferentes jornadas y también en distintos momentos del día. Fíjate en los ruidos y los olores que se perciben y en la luz natural que entra por ventanas y balcones.
  • Hazte una idea clara de las características del inmueble: la distribución de las estancias, las dimensiones, la superficie útil, su orientación, su estado general, qué calificación energética tiene...
  • Es aconsejable visitar la vivienda con un arquitecto o aparejador, ya que te aportará su punto de vista y realizará preguntas más técnicas.
  • Además de comprobar el estado general de la vivienda, es conveniente conocer también el estado de la finca y de las zonas comunitarias. Observa la fachada, la entrada, el vestíbulo, la escalera, el ascensor, los bajantes, los patios de luces, el garaje, los trasteros, los jardines, etc. Si está en mal estado o es muy antigua, será necesario rehabilitarla en breve.

Antes o después de la visita, también será imprescindible comprobar estos datos:

  • La situación registral. Acude al Registro de la Propiedad y solicita una nota simple o certificado registral. El documento indica quién es el titular de la vivienda y si tiene alguna carga: hipoteca, embargos, etc.
  • La situación urbanística. Dirígete al ayuntamiento correspondiente y comprueba qué planes podrían afectar a la vivienda o el edificio, como podría ser zona verde, línea de acera, altura, etc. Podrían estar en fase de estudio o consulta pública.
  • El catastro. Consulta en el ayuntamiento y comprueba los metros de la vivienda y su situación. Asimismo, infórmate acerca del IBI de la vivienda: cuánto cuesta y si está al corriente de pago.
  • Situación de la comunidad de propietarios. Pregunta al propietario actual, al resto de vecinos o al administrador de la finca, si la vivienda está al corriente de pagos, qué obras de mantenimiento se han realizado en la finca y cuáles tienen pensadas llevar a cabo en los próximos meses.
  • Consulta en la Inspección Técnica de Edificios. Asegúrate de que la finca no padece ninguna deficiencia estructural, como, por ejemplo, aluminosis.
  • La certificación energética. Consulta si dispone de este certificado obligatorio para efectuar la venta y qué calificación ha obtenido la vivienda.
  • Situación de suministros de agua, luz y gas. Comprueba que no hay ningún recibo por pagar.

Si quieres visitar un inmueble de obra nueva, deberás dirigirte a la empresa promotora, aunque algunas agencias inmobiliarias también gestionan viviendas de nueva construcción.

Si se trata de una compra sobre plano, puedes informarte acerca de la promotora o constructora y su situación legal en el Registro Mercantil.

Es necesario que pidas el máximo de información posible sobre aspectos básicos de la vivienda, como la situación, los metros útiles, la ubicación dentro del edificio, los accesos, el número de dependencias, etc. En la oferta de venta se facilitará, como mínimo, suficiente información sobre:

  • la identificación de la vivienda, la superficie útil y la de los anexos,
  • la referencia de la inscripción registral,
  • la calidad de la construcción,
  • la certificación energética,
  • la titularidad jurídica del vendedor,
  • las cargas del inmueble,
  • los servicios de los que dispone y las condiciones de uso,
  • los gastos de mantenimiento,
  • el precio total de la transmisión, las condiciones económicas y de financiación,
  • los tributos que gravan la propiedad,
  • las licencias administrativas,
  • la fecha de comienzo y de finalización de la obra, los datos de la garantía y el proyecto ejecutivo de la edificación.

Debes tener presente que en una compra sobre plano no ves físicamente la vivienda en el momento de dar la paga y señal y que el promotor te da la información mediante planos, simulaciones o dispositivos de realidad virtual, entre otros medios.